Panteísmo

RELIGIÃO — PANTEÍSMO
VIDE: Politeísmo, Monoteísmo, Transcendência e Panteísmo

TABS(tabs=”Titus Burckhardt|Frithjof Schuon|René Guénon|Ananda Coomaraswamy”)El panteísmo, que suele atribuirse a todas las doctrinas metafísicas del Oriente y algunas del Occidente, en realidad no existe sino en ciertos filósofos europeos y algunos orientales influidos por el pensamiento occidental del siglo XIX. El panteísmo proviene de la misma tendencia mental que primero desembocó en el naturalismo y más tarde en el materialismo. El panteísmo sólo concibe la relación entre el Principio divino y las cosas desde el único aspecto de una continuidad existencial, error que se rechaza de modo explícito por parte de cualquier doctrina tradicional: si hubiese una continuidad en virtud de la cual Dios y el Universo manifestado se pudiesen comparar como una rama se compara con el tronco del que ha salido, esta continuidad —o lo que viene a ser lo mismo: esta substancia común a los dos términos— estaría o bien determinada por un principio superior que la diferencie, o ella misma sería superior a los dos términos que, en cierto modo, enlaza y engloba; por consiguiente, Dios no sería Dios. Ahora bien, se puede decir que Dios mismo es esta continuidad —o esta Unidad—, pero en ese caso no se concibe fuera de Él mismo, de forma que Dios es realmente incomparable, distinto de cualquier objeto manifestado, sin que, a pesar de ello, nada pueda situarse «fuera de» o «al lado de» Él. «Nadie Le aprehende, salvo Él mismo. Nadie Le conoce, salvo Él mismo. Él se conoce por Sí mismo… Cualquier otro que no fuese El no puede aprehenderle. Su impenetrable velo es su propia Unicidad. Cualquier otro que no fuese Él no le puede disimular. Su velo es Su existencia misma. Está cubierto por su Unicidad de una manera inexplicable. Cualquier otro que no fuese Él no Le ve: Ningún profeta enviado, ningún santo perfecto, ningún ángel próximo a Dios. Su profeta es Él mismo. Su mensajero es Él.

QUOTE()Su misiva es Él. Su palabra es Él. Él ha mandado su ipseidad por Sí mismo, desde Él mismo hacia Sí mismo, sin otro intermediario o causalidad que Él mismo… Cualquier otro que no fuese El no tiene existencia y no puede, pues, aniquilarse… (Muhyi-l-Din ibn ‘Arabi, «Tratado de la Unidad» (Risalat al-ahadiyya).QUOTE
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Toda coisa é Deus e o sábio vê a Face Divina em toda coisa, — sob relações a princípio muito diferentes — ou, mais exatamente, «através» de toda coisa. Esta precisão se impõe a fim de que ninguém seja tentado a ver panteísmo em uma concepção que dele está tão distante quanto possível. O erro panteísta provém da incapacidade de ver Deus nas aparências, donde a confusão, cúmulo de todo ateu ao mesmo tempo que idólatra, entre o mundo e Deus; isto quer dizer que o panteísmo não consiste em nada além que um erro de admitir uma identidade material e não essencial entre o Princípio e a manifestação. A ideia da «existência de Deus», embora tenha uma certa legitimidade do ponto de vista puramente humano pelo qual «existência» é sinônimo de «realidade», não é no entanto estranha à gênese da concepção panteísta, neste sentido que a «existência de Deus» é certamente uma primeira etapa para a «divindade disto que existe». Se parecemos, nós também, atribuir ao criado um aspecto divino, é por conseguinte de um amaneira totalmente diferente e em um sentido puramente metafísico que nada tem de material nem de quantitativo. [1


[[…] en realidad, el panteísmo consiste en admitir una continuidad entre lo Infinito y lo finito, continuidad que sólo se puede concebir si se admite de antemano una identidad substancial entre el Principio ontológico—que es el punto fundamental para cualquier Teísmo— y el orden manifestado, concepción que presupone una idea substancial y por tanto falsa del Ser, o que se confunda la identidad esencial de la manifestación del Ser con una identidad substancial. En esto y nada más es en lo que consiste el panteísmo; pero parece que algunas inteligencias sean refractarias, sin remedio, a una verdad tan sencilla, a menos que alguna pasión o interés les lance a no prescindir de un instrumento de polémica tan cómodo como es el término de «panteísmo», lo que permite infundir una sospecha genérica sobre algunas doctrinas que se estiman molestas, sin que haya que tomarse el trabajo de examinarlas en sí mismas. No obstante, al afirmar sin cesar la existencia de Dios, los que creen que deben protegerla contra un panteísmo inexistente, demuestran que su concepción ni siquiera es propiamente teísta, puesto que no alcanza al Ser, sino que se detiene en la Existencia y más particularmente en el aspecto existencial de ésta; pues su aspecto puramente esencial la reduciría de nuevo al Ser.

Sin embargo, incluso si la idea de Dios no fuera más que una concepción de la substancia universal (materia prima) y el Principio ontológico estuviese por ello fuera de discusión, el reproche de panteísmo estaría también injustificado, al permanecer siempre la materia prima trascendente y virgen respecto a sus producciones. Si Dios fuese concebido como la Unidad primordial, es decir, como la esencia pura, nada podría serle substancialmente idéntico; pero al calificar de panteísmo la concepción de la identidad esencial, se niega al mismo tiempo la relatividad de las cosas y se les atribuye una realidad autónoma en relación con el Ser o la Existencia, como si pudiese haber dos realidades esencialmente distintas, o dos Unidades o dos Unicidades…». [[De l’Unité transcendante des Religions, capítulo: «Transcendance et universalité de l’ésotérisme». E. Gallimard, París, 1948] /////
[[…] aquellos cuyo horizonte intelectual no va más allá de las concepciones filosóficas occidentales se imaginan de ordinario que, allí donde no es cuestión de creación, y donde es manifiesto, por otra parte, que ningún asunto hay con teorías materialistas, no puede haber más que «panteísmo». Ahora bien, se sabe cuan frecuentemente se emplea este término disparatadamente en nuestra época; representa para unos un verdadero espanto, hasta tal punto que se creen dispensados de examinar seriamente aquello a lo que se han apresurado a aplicar dicho término (y el uso tan corriente de la expresión «caer en el panteísmo» es bien característico a este respecto), mientras que, probablemente a causa de eso mismo más que por cualquier otro motivo, los otros le reivindican de buena gana y están dispuestos a hacerse del mismo como una especie de bandera. Está pues bastante claro que lo que acabamos de decir se vincula estrechamente, en el pensamiento de unos y otros, a la imputación de «panteísmo» dirigida comúnmente a las mismas doctrinas orientales, imputación de la cual hemos mostrado frecuentemente la entera falsedad, inclusive la absurdidad (puesto que el panteísmo es en realidad una teoría esencialmente antimetafísica), como para que sea inútil volver a ello todavía una vez más. [2
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O panteísmo é mais comumente um predicado de uma dada doutrina meramente por imputação, seja com intenção inconscientemente desonesta, seja pelo uso costumeiro perpetuado sem crítica. Em qualquer caso, o observador supostamente imparcial deveria considerar a doutrina em si, e não o que é dito dela por críticos hostis. Sobre a impropriedade geral da palavra panteísmo em relação ao Vedanta, veja Lacombe, Avant-propos do livro Les Philosophies Indiennes, de René Grousset (p. xiv, nota 1) e Whitby, prefácio do livro Man and his Becoming according to the Vedanta, 1945, p. ix. [3
TABS




  1. Schuon Olho” class=”broken_link”>O OLHO DO CORAÇÃO 

  2. Guenon Creatio” class=”broken_link”>CRIAÇÃO E MANIFESTAÇÃO 

  3. Coomaraswamy Filosofia” class=”broken_link”>Da pertinência da filosofia 

Simbolismo