O PEREGRINO QUERUBÍNICO — LIVRO I
EPIGRAMAS 71-80
I, 071: Se debe ser la esencia.
EJERCITAR el amor es gran esfuerzo: no debemos sólo
amar, sino ser, como Dios, nosotros mismos el amor.
I, 072: ¿Cómo se ve a Dios?
DIOS habita en una luz, hacia la que falta toda vía:
quien no llega a ser la luz él mismo, no Lo verá jamás.
I, 073: El hombre era la vida de Dios.
ANTES de llegar a ser algo, yo era la vida de Dios:(Nota)
por Él se entregó todo por mí.
(Nota) Jn. I. Quod factum est in ipso, vita erat.
I, 074: Se debe llegar al principio.
EL espíritu que Dios me ha infundido en la creación,
debe volver a sumergirse1 esencialmente en Él.
I, 075: Tu ídolo, tu deseo.
SI algo deseas con Dios, te digo clara y francamente
que es tu ídolo, (por santo que seas).
I, 076: No querer nada hace igual a Dios.
DIOS es la eterna quietud, porque nada quiere ni busca:
del mismo modo tú, si no quieres nada, serás mucho.
I, 077: Las cosas son exiguas.
¡QUÉ pequeño es el hombre, que valora tanto alguna cosa,
y no se instala por sobre sí, en el trono de Dios!
I, 078: La criatura es sólo un punto.
MIRA, todo lo que Dios creó, es tan pequeño para mi espíritu,
que le parece ser en él sólo un puntito.
I, 079: Dios da frutos perfectos.
QUIEN quisiera denegarme la perfección de Dios,
tendría antes que arrancarme de su cepa.
I, 080: Cada uno en lo suyo.
EL ave reposa en el aire, la piedra sobre la tierra,
en el agua vive el pez, mi espíritu en la mano de Dios.
NOTAS:
Verdaderamente, por entero, íntimamente, en suma, recogimiento esencial en L. de Blois, Inst. cap. 3 Nº 8. ↩