philokalia:philokalia-termos:akedia:start
Diferenças
Aqui você vê as diferenças entre duas revisões dessa página.
| Ambos lados da revisão anteriorRevisão anterior | |||
| philokalia:philokalia-termos:akedia:start [10/01/2026 16:00] – mccastro | philokalia:philokalia-termos:akedia:start [11/01/2026 06:14] (atual) – edição externa 127.0.0.1 | ||
|---|---|---|---|
| Linha 1: | Linha 1: | ||
| ===== AKEDIA ===== | ===== AKEDIA ===== | ||
| - | [[philokalia: | + | Philokalia-Termos — akedia = ACÍDIA |
| Demônio do Meio-dia | Demônio do Meio-dia | ||
| Linha 11: | Linha 11: | ||
| Padres do Deserto: ACÍDIA | Padres do Deserto: ACÍDIA | ||
| - | [[philokalia: | + | Philokalia |
| Versão francesa | Versão francesa | ||
| - | Designa uma ruptura da ascese ([[philokalia: | + | Designa uma ruptura da ascese (askesis) e da vigilância (nepsis), um estado de negligência interior, de desencorajamento, |
| - | Jean-Yves | + | Jean-Yves Leloup |
| Mais triste que a própria tristeza, a acídia é esta forma particular da pulsão da morte que introduz o desgosto e o tédio em todos os atos. Conduz ao desespero, à depressão e até ao suicídio. | Mais triste que a própria tristeza, a acídia é esta forma particular da pulsão da morte que introduz o desgosto e o tédio em todos os atos. Conduz ao desespero, à depressão e até ao suicídio. | ||
| - | Os padres da Philokalia a chamavam de " | + | Os padres da Philokalia a chamavam de " |
| - | [[philokalia: | + | Jean-Claude Larchet |
| - | Vizinha da tristeza, a tal ponto que a tradição ascética ocidental, com Gregório o Grande, reuniu as duas em um só grande vício ([[philokalia: | + | Vizinha da tristeza, a tal ponto que a tradição ascética ocidental, com Gregório o Grande, reuniu as duas em um só grande vício (kakia) ou pecado (hamartia). A tradução por preguiça ou tédio não corresponde na íntegra a seu sentido original, pois também é ao mesmo tempo desgosto, aversão, abatimento, desencorajamento, |
| - | [[philokalia: | + | Evágrio: |
| Golpeas tu pecho porque ves al alma moverse hacia el pecado, pero ella no percibe nada. Tratas de convencerla con las Escrituras, mas ella no te escucha porque está obtusa. La enfrentas con la vergüenza de los hombres, pero no te atiende ni te entiende, como si fuera un cerdo que ha cerrado los ojos y se dirige hacia su recinto. A éste demonio nos llevan los persistentes pensamientos de vanagloria. Y se ha dicho de él que si aquellos días no hubieran sido abreviados, ninguna carne se hubiera salvado (Mt 24:22). Esto sucede a aquellos que raramente frecuentan a sus hermanos. El motivo es evidente: este demonio, frente a las desgracias de los demás, es decir las de aquellos que han sido acometidos por las enfermedades o que tienen la desgracia de estar presos o encuentran una muerte imprevista, huye en seguida, porque no bien el alma se ha conmovido y se llena de compasión, se disipa el endurecimiento producido por el demonio. Pero esta posibilidad no la tenemos a causa de la soledad en que vivimos o de la rara presencia, cercana a nosotros, de personas que sufren. Es justamente para que podamos huir de este demonio que el Señor nos recomienda, en los Evangelios, que visitemos a los enfermos y a los que están en la cárcel. Estaba enfermo y me visitasteis (Mt 25:36), nos dice. Pero debemos tener presente esto: si algún solitario, habiéndose tropezado con este demonio, no ha aceptado todavía pensamientos impuros, ni ha abandonado su casa entregándose a la acedía, éste ha recibido la tolerancia y la templanza, que han bajado de los Cielos y lo han bendecido por tal impasibilidad. En cuando a aquellos que han hecho suya la profesión de ejercitar la piedad, y eligen vivir junto a los mundanos, deben cuidarse de este demonio. Yo, en efecto, me avergüenzo delante de todos ustedes y no quiero seguir diciendo o escribiendo a su respecto. Los sueños | Golpeas tu pecho porque ves al alma moverse hacia el pecado, pero ella no percibe nada. Tratas de convencerla con las Escrituras, mas ella no te escucha porque está obtusa. La enfrentas con la vergüenza de los hombres, pero no te atiende ni te entiende, como si fuera un cerdo que ha cerrado los ojos y se dirige hacia su recinto. A éste demonio nos llevan los persistentes pensamientos de vanagloria. Y se ha dicho de él que si aquellos días no hubieran sido abreviados, ninguna carne se hubiera salvado (Mt 24:22). Esto sucede a aquellos que raramente frecuentan a sus hermanos. El motivo es evidente: este demonio, frente a las desgracias de los demás, es decir las de aquellos que han sido acometidos por las enfermedades o que tienen la desgracia de estar presos o encuentran una muerte imprevista, huye en seguida, porque no bien el alma se ha conmovido y se llena de compasión, se disipa el endurecimiento producido por el demonio. Pero esta posibilidad no la tenemos a causa de la soledad en que vivimos o de la rara presencia, cercana a nosotros, de personas que sufren. Es justamente para que podamos huir de este demonio que el Señor nos recomienda, en los Evangelios, que visitemos a los enfermos y a los que están en la cárcel. Estaba enfermo y me visitasteis (Mt 25:36), nos dice. Pero debemos tener presente esto: si algún solitario, habiéndose tropezado con este demonio, no ha aceptado todavía pensamientos impuros, ni ha abandonado su casa entregándose a la acedía, éste ha recibido la tolerancia y la templanza, que han bajado de los Cielos y lo han bendecido por tal impasibilidad. En cuando a aquellos que han hecho suya la profesión de ejercitar la piedad, y eligen vivir junto a los mundanos, deben cuidarse de este demonio. Yo, en efecto, me avergüenzo delante de todos ustedes y no quiero seguir diciendo o escribiendo a su respecto. Los sueños | ||
| - | [[philokalia: | + | Cassiano: |
| Nuestra sexta lucha es contra el espíritu de la acidia, que está unido al espíritu de la tristeza y con él colabora, siendo éste un terrible y pesado demonio, siempre pronto a ofrecer una batalla a los monjes. Cae sobre el monje en la hora sexta produciéndole desasosiego y escalofríos, | Nuestra sexta lucha es contra el espíritu de la acidia, que está unido al espíritu de la tristeza y con él colabora, siendo éste un terrible y pesado demonio, siempre pronto a ofrecer una batalla a los monjes. Cae sobre el monje en la hora sexta produciéndole desasosiego y escalofríos, | ||
| ---- | ---- | ||
| SIMBOLISMO | SIMBOLISMO | ||
| - | [[ate-agostinho: | + | Jerônimo Bosch: SETE PECADOS CAPITAIS |
| {{indexmenu> | {{indexmenu> | ||
/home/mccastro/public_html/cristologia/data/pages/philokalia/philokalia-termos/akedia/start.txt · Última modificação: por 127.0.0.1
