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| ===== ORBE MAUS LAVRADORES ===== | ===== ORBE MAUS LAVRADORES ===== |
| Antonio [[gnosticismo:orbe:start|Orbe]] — [[gnosticismo:orbe:aopesi:start|Parábolas Evangélicas em São Irineu]] | Antonio Orbe — Parábolas Evangélicas em São Irineu |
| CAPITULO 7.—Los malos viñadores (Mt 21,33-46; Mc 12,1-12; Lc 20,9-19) | CAPITULO 7.—Los malos viñadores (Mt 21,33-46; Mc 12,1-12; Lc 20,9-19) |
| - Parte primera: Fuera de San Ireneo | - Parte primera: Fuera de San Ireneo |
| - a) Antes de [[ate-agostinho:tertuliano:start|Tertuliano]] | - a) Antes de Tertuliano |
| - b) Tertuliano | - b) Tertuliano |
| - c) Clemente Alejandrino | - c) Clemente Alejandrino |
| - d) [[ate-agostinho:origenes:start|Orígenes]] | - d) Orígenes |
| - Comm. in Matth. XVII 6-14 | - Comm. in Matth. XVII 6-14 |
| - Parte segunda: San Ireneo | - Parte segunda: San Ireneo |
| Del santo sería la impostación antivalentiniana, con los dos puntos clave: la unidad de la economía en el Antiguo y Nuevo Testamento, y la gravitación sobre la carne, llamada a fructificar para Dios. | Del santo sería la impostación antivalentiniana, con los dos puntos clave: la unidad de la economía en el Antiguo y Nuevo Testamento, y la gravitación sobre la carne, llamada a fructificar para Dios. |
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| A esta luz, parece suya la teología de la carne, implícita en lodos y cada uno de los símbolos: desde el símbolo inicial vinea = genus humanum, o vinea = plasma, sobre que viene — en un segundo tiempo y a nivel complementario — el de vinea = gemís electum, hasta la alegoría — de tercer tiempo e igualmente complementario — vinea = [[philokalia:philokalia-termos:israel:start|Israel]]. | A esta luz, parece suya la teología de la carne, implícita en lodos y cada uno de los símbolos: desde el símbolo inicial vinea = genus humanum, o vinea = plasma, sobre que viene — en un segundo tiempo y a nivel complementario — el de vinea = gemís electum, hasta la alegoría — de tercer tiempo e igualmente complementario — vinea = Israel. |
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| Lógicamente, suya también sería la orientación del cultivo de la viña hacia los frutos de justicia corpóreos. A las justicias del plasma — no de la psique — mira la humana fructificación. De donde el valor de las obras de santidad corpórea (resp. de misericordia) requeridas por los profetas. | Lógicamente, suya también sería la orientación del cultivo de la viña hacia los frutos de justicia corpóreos. A las justicias del plasma — no de la psique — mira la humana fructificación. De donde el valor de las obras de santidad corpórea (resp. de misericordia) requeridas por los profetas. |
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| Es casi seguro el sesgo que darían los valentinianos a la parábola. La viña — igual que la sal de la tierra, la luz del mundo, la semilla de elección, el fermento (Mt 13,33), el grano de mostaza y otros símiles — simbolizaría a los espirituales, miembros de la verdadera Iglesia, encomendada primero a los judíos y luego a los gentiles. Ni Orígenes ni Ireneo conocieron tal exégesis, pero ambos trataban instintivamente de prevenirla: el alejandrino, con el símbolo vinea — eloquia [[philokalia:philokalia-termos:dei:start|dei]] = Scripturae sanctae, ponía a salvo la universal vocación a la salud mediante el conocimiento perfecto de Dios, revelado a todos; Ireneo, con el símbolo vinea = genus humanum, quiere impedir a toda costa el recurso a una viña invisible, símbolo de la Iglesia (resp. humanidad) de los espirituales, ignorada de Israel y de la Iglesia animal; la exclusión de Israel de la salud (espiritual) sería física, no secuela de culpable infidelidad, y ratificaría — a beneficio de la Iglesia (naturalmente) espiritual — la ignorancia del Padre (resp. del Hijo) a lo largo del Antiguo Testamento. El simbolismo ireneano de la viña, la [[evangelho-de-jesus:parabolas-evangelicas:torre:start|Torre]], el lagar, la cerca... gira siempre en torno al único linaje humano: plasma común a todos los hombres, judíos y gentiles, escogido primero entre los descendientes de Abrahán para dar frutos de justicia (en el AT) y extendido luego con bendición más copiosa entre los creyentes del NT, semilla espiritual del patriarca. | Es casi seguro el sesgo que darían los valentinianos a la parábola. La viña — igual que la sal de la tierra, la luz del mundo, la semilla de elección, el fermento (Mt 13,33), el grano de mostaza y otros símiles — simbolizaría a los espirituales, miembros de la verdadera Iglesia, encomendada primero a los judíos y luego a los gentiles. Ni Orígenes ni Ireneo conocieron tal exégesis, pero ambos trataban instintivamente de prevenirla: el alejandrino, con el símbolo vinea — eloquia dei = Scripturae sanctae, ponía a salvo la universal vocación a la salud mediante el conocimiento perfecto de Dios, revelado a todos; Ireneo, con el símbolo vinea = genus humanum, quiere impedir a toda costa el recurso a una viña invisible, símbolo de la Iglesia (resp. humanidad) de los espirituales, ignorada de Israel y de la Iglesia animal; la exclusión de Israel de la salud (espiritual) sería física, no secuela de culpable infidelidad, y ratificaría — a beneficio de la Iglesia (naturalmente) espiritual — la ignorancia del Padre (resp. del Hijo) a lo largo del Antiguo Testamento. El simbolismo ireneano de la viña, la Torre, el lagar, la cerca... gira siempre en torno al único linaje humano: plasma común a todos los hombres, judíos y gentiles, escogido primero entre los descendientes de Abrahán para dar frutos de justicia (en el AT) y extendido luego con bendición más copiosa entre los creyentes del NT, semilla espiritual del patriarca. |
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| El cambio de unos colonos a otros en la posesión de la viña no indica mudanza radical de economía: ignorancia e incapacidad física, entre los primeros; conocimiento y capacidad, también física, entre los segundos. Cambia la extensión. Lo un tiempo limitado al linaje de los patriarcas, se extiende definitivamente a todo el género humano. Lo demás continúa igual: la viña — el hombre — , la torre — defensa y atalaya de todos en su servicio a Dios — , el lagar (= la carne), receptáculo del Espíritu, primero entre los profetas y luego entre los fieles. | El cambio de unos colonos a otros en la posesión de la viña no indica mudanza radical de economía: ignorancia e incapacidad física, entre los primeros; conocimiento y capacidad, también física, entre los segundos. Cambia la extensión. Lo un tiempo limitado al linaje de los patriarcas, se extiende definitivamente a todo el género humano. Lo demás continúa igual: la viña — el hombre — , la torre — defensa y atalaya de todos en su servicio a Dios — , el lagar (= la carne), receptáculo del Espíritu, primero entre los profetas y luego entre los fieles. |
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| Israel no quiso, culpablemente, servir a Dios — al Dios único — ni reconocer por Mesías al Unigénito hecho hombre «en forma de siervo»; y por no entender con fe el misterio de la humillación de [[biblia:figuras:nt-personagens:cristo:start|Cristo]], cerróse las puertas del conocimiento salvífico. A pesar de tener las Escrituras — revelación continua y auténtica de Dios (resp. del Hijo) — , contento con las palabras de la Ley, se formó su justicia propia. Con increíble egoísmo faltó al primero y más grande de los mandamientos: no amó a Dios ni al prójimo, y abandonó la verdadera justicia (de Dios) para fructificar para sí. El pecado inicial fue del corazón; y sólo luego del intelecto. Quien no ama a Dios ni al prójimo es culpablemente incapaz de conocer al prójimo como imagen de Dios, descubrir en las Escrituras al Hijo, Imagen del Padre; entender la verdadera justicia, hacer frutos dignos de Dios. Consciente de la tesis heterodoxa, Ireneo subraya la unidad de la justicia. | Israel no quiso, culpablemente, servir a Dios — al Dios único — ni reconocer por Mesías al Unigénito hecho hombre «en forma de siervo»; y por no entender con fe el misterio de la humillación de Cristo, cerróse las puertas del conocimiento salvífico. A pesar de tener las Escrituras — revelación continua y auténtica de Dios (resp. del Hijo) — , contento con las palabras de la Ley, se formó su justicia propia. Con increíble egoísmo faltó al primero y más grande de los mandamientos: no amó a Dios ni al prójimo, y abandonó la verdadera justicia (de Dios) para fructificar para sí. El pecado inicial fue del corazón; y sólo luego del intelecto. Quien no ama a Dios ni al prójimo es culpablemente incapaz de conocer al prójimo como imagen de Dios, descubrir en las Escrituras al Hijo, Imagen del Padre; entender la verdadera justicia, hacer frutos dignos de Dios. Consciente de la tesis heterodoxa, Ireneo subraya la unidad de la justicia. |
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| Según gnósticos y marcionitas, el Salvador habría condenado, entre los primeros colonos, la justicia (animal) de Yahvé, otorgándoles a los «jefes de Israel» el fiel cumplimiento — según la ley del demiurgo — de la justicia mosaica y descubriendo juntamente su insuficiencia (radical) para las obras de Espíritu. Los colonos eran justos según la ley de Yahvé, no según la del Padre. | Según gnósticos y marcionitas, el Salvador habría condenado, entre los primeros colonos, la justicia (animal) de Yahvé, otorgándoles a los «jefes de Israel» el fiel cumplimiento — según la ley del demiurgo — de la justicia mosaica y descubriendo juntamente su insuficiencia (radical) para las obras de Espíritu. Los colonos eran justos según la ley de Yahvé, no según la del Padre. |
| Las fórmulas pueden cambiar. Ireneo mismo habla de «reclamar servidumbre», el cumplimiento de los mandamientos (= ley natural), «dinero con interés», «el fruto de la higuera» (Lc 13,7) 202. | Las fórmulas pueden cambiar. Ireneo mismo habla de «reclamar servidumbre», el cumplimiento de los mandamientos (= ley natural), «dinero con interés», «el fruto de la higuera» (Lc 13,7) 202. |
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| La realidad sigue idéntica. Dios busca siempre las mismas obras: iguales en ambos Testamentos, porque están animadas por el amor al Dios único y al hombre. Habiendo caridad — según el primer y máximo mandato de ayer y hoy — , alma de la humana existencia, iguales frutos habría dado la viña al Amo ayer que hoy. Pudo dárselos, y culpablemente se los negó. Nadie le pidió grande ciencia ni especulaciones sobre Dios, «obras de intelecto» o de alma, inasequibles a muchos. Dios le reclamó frutos corpóreos de justicia, eso que hoy llamamos «obras de misericordia», en que lo [[biblia:figuras:divindade:divino:start|Divino]] se hace humano y aun corpóreo, accesible a todos; tan accesible como un hombre a otro. | La realidad sigue idéntica. Dios busca siempre las mismas obras: iguales en ambos Testamentos, porque están animadas por el amor al Dios único y al hombre. Habiendo caridad — según el primer y máximo mandato de ayer y hoy — , alma de la humana existencia, iguales frutos habría dado la viña al Amo ayer que hoy. Pudo dárselos, y culpablemente se los negó. Nadie le pidió grande ciencia ni especulaciones sobre Dios, «obras de intelecto» o de alma, inasequibles a muchos. Dios le reclamó frutos corpóreos de justicia, eso que hoy llamamos «obras de misericordia», en que lo Divino se hace humano y aun corpóreo, accesible a todos; tan accesible como un hombre a otro. |
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