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| ===== STEPHANE TRINDADE ===== | ===== STEPHANE TRINDADE ===== |
| [[estudos:abade-stephane:start|Abade Stephane]] — METAFÍSICA CRISTÃ | Abade Stephane — METAFÍSICA CRISTÃ |
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| VIDE: INTERPRETAÇÃO METAFÍSICA DA TRINDADE | VIDE: INTERPRETAÇÃO METAFÍSICA DA TRINDADE |
| === EL MISTERIO DE DIOS: la Trinidad, su Gloria, su Vida íntima. === | === EL MISTERIO DE DIOS: la Trinidad, su Gloria, su Vida íntima. === |
| En un acto eterno, el Padre engendra el [[biblia:figuras:verbo:start|Verbo]]; el Verbo es la Palabra que el Padre pronuncia pensándose a si mismo «en un eterno silencio»; él es el Pensamiento eterno del Padre en el cual el Padre se ve, se contempla, con sus Atributos divinos, sus Perfecciones infinitas. El Padre es la Suprema Inteligencia que conoce en su Verbo lo Supremo Inteligible; es por lo tanto por una procesion de inteligencia que el Padre engendra al Verbo. El Verbo es, si se quiere, un Espejo en el que el Padre contempla su propia imagen; o más bien, es algo más que un espejo, es esa Imagen misma: es «la irradiación de su gloria, la huella de su substancia» (Heb. I, 3) | En un acto eterno, el Padre engendra el Verbo; el Verbo es la Palabra que el Padre pronuncia pensándose a si mismo «en un eterno silencio»; él es el Pensamiento eterno del Padre en el cual el Padre se ve, se contempla, con sus Atributos divinos, sus Perfecciones infinitas. El Padre es la Suprema Inteligencia que conoce en su Verbo lo Supremo Inteligible; es por lo tanto por una procesion de inteligencia que el Padre engendra al Verbo. El Verbo es, si se quiere, un Espejo en el que el Padre contempla su propia imagen; o más bien, es algo más que un espejo, es esa Imagen misma: es «la irradiación de su gloria, la huella de su substancia» (Heb. I, 3) |
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| El Verbo es la perfecta Imagen del Padre, pura, santa y sin mancha, en la cual el Padre se reconoce y se complace: «Este es mi Hijo bien amado en quien yo he puesto todas mis complacencias» (Mat. III, 17). Nada cuenta en consecuencia a los ojos del Padre más que el Hijo; fuera de él, no hay nada que pueda serle agradable. Sin este Hijo que le es igual en todo, que le es «consubstancial», Dios como él, el Padre no es nada. El no existe como Padre, y como Dios, más que porque él engendra este Hijo, a quien da todo lo que él tiene y todo lo que él es, es decir la Naturaleza Divina misma, la Esencia Divina, la Deidad. La Esencia o la Naturaleza Divina consiste entonces en ese don total que el Padre hace de ella al Hijo. Es en el don total que hace de si mismo, como el Padre existe en tanto que Persona divina, y es esto lo que la distingue de la Persona del Hijo. | El Verbo es la perfecta Imagen del Padre, pura, santa y sin mancha, en la cual el Padre se reconoce y se complace: «Este es mi Hijo bien amado en quien yo he puesto todas mis complacencias» (Mat. III, 17). Nada cuenta en consecuencia a los ojos del Padre más que el Hijo; fuera de él, no hay nada que pueda serle agradable. Sin este Hijo que le es igual en todo, que le es «consubstancial», Dios como él, el Padre no es nada. El no existe como Padre, y como Dios, más que porque él engendra este Hijo, a quien da todo lo que él tiene y todo lo que él es, es decir la Naturaleza Divina misma, la Esencia Divina, la Deidad. La Esencia o la Naturaleza Divina consiste entonces en ese don total que el Padre hace de ella al Hijo. Es en el don total que hace de si mismo, como el Padre existe en tanto que Persona divina, y es esto lo que la distingue de la Persona del Hijo. |
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| Lo que constituye una persona, es la tendencia hacia otra, un ad aliud, un «altruismo» perfecto y total; es perdiéndose totalmente en el otro como la persona se encuentra y se constituye: «El que pierda su vida la encontrará» (Mat. XVI, 25). Esto supone en la persona un espíritu de pobreza absoluto, perfecto, total, una [[evangelho-de-jesus:logia-jesus:logia-jesus:renuncia:start|Renuncia]] , un desapego, un despojamiento, una aniquilación de su ser en el otro que le hace encontrar su ser propio. Lo que constituye esencialmente una Persona divina, es el darse enteramente a otra Persona divina. El Padre es por lo tanto el Gran Pobre por excelencia, y es esto lo que produce su infinita [[evangelho-de-jesus:logia-jesus:logia-jesus:riqueza:start|Riqueza]]. | Lo que constituye una persona, es la tendencia hacia otra, un ad aliud, un «altruismo» perfecto y total; es perdiéndose totalmente en el otro como la persona se encuentra y se constituye: «El que pierda su vida la encontrará» (Mat. XVI, 25). Esto supone en la persona un espíritu de pobreza absoluto, perfecto, total, una Renuncia , un desapego, un despojamiento, una aniquilación de su ser en el otro que le hace encontrar su ser propio. Lo que constituye esencialmente una Persona divina, es el darse enteramente a otra Persona divina. El Padre es por lo tanto el Gran Pobre por excelencia, y es esto lo que produce su infinita Riqueza. |
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| Recíprocamente, el Verbo o el Hijo se conoce en el Padre como engendrado del Padre. A su vez, él no existe, como Hijo y como Dios, más que porque es engendrado por el Padre. El Padre no posee la Esencia Divina más que porque él la da al Hijo; el Hijo no posee la Esencia Divina más que por que él la recibe del Padre. Es esto lo que distingue a las dos Personas. Es la misma Esencia que es dada por uno y recibida por el otro. Pero, a su vez, el Hijo no puede constituirse como persona, mientras que no comunique al Otro todo lo que ha recibido de ella; no puede recibir la Esencia Divina mas que si él la da a su vez; así el Padre recibe lo que ha dado y se «encuentra». | Recíprocamente, el Verbo o el Hijo se conoce en el Padre como engendrado del Padre. A su vez, él no existe, como Hijo y como Dios, más que porque es engendrado por el Padre. El Padre no posee la Esencia Divina más que porque él la da al Hijo; el Hijo no posee la Esencia Divina más que por que él la recibe del Padre. Es esto lo que distingue a las dos Personas. Es la misma Esencia que es dada por uno y recibida por el otro. Pero, a su vez, el Hijo no puede constituirse como persona, mientras que no comunique al Otro todo lo que ha recibido de ella; no puede recibir la Esencia Divina mas que si él la da a su vez; así el Padre recibe lo que ha dado y se «encuentra». |